"...el cuento no se ha acabado" Mario Benedetti

"...el cuento no se ha acabado" Mario Benedetti

Crónicas, cuentos, relatos, ensayos, artículos,
experiencias sistematizadas, poesía, fotografías, y canciones acerca de algunos procesos de animación sociocultural y educación popular de Catia, Caracas, Venezuela, Latinoamérica y el mundo...

sábado, 3 de marzo de 2012

El viento de Centenario



¿Cómo no cautivarse de una sonrisa que trenza malabares en complicidad con los árboles y las árbolas? ¿Cómo no detenerse ante un escenario pródigo en ramas y piruetas cuando hermanada a un retazo de tela rasguea versos al cielo de los mangos?... En esos andares se hizo amiga de las pandorgas y de las calandrias. Cuando sus pies descalzos pisan tierra, hace suya la defensa de las gatas que trepan las noches de su Centenario, y asume la custodia de los perros, sean errabundos o domésticos.

¿Cómo no querer vivir en el violeta ungido en su rostro para las escenas de la murga y el teatro, ser el azul y el amarillo de las casitas de su mural, ser el sol mayor oculto en su guitarra?

Hablo de Silvana Nichela, mujer argentina, que además escribe cuentos…

EL VIENTO DE CENTENARIO

El espíritu del viento no es uno solo. Son varios: cada uno con su carácter distinto.

Más o menos, para Septiembre, se reúnen en Centenario, que es su lugar de descanso, y durante tres meses conviven juntos, hasta que deciden que ya tienen fuerza suficiente como para empezar a viajar otra vez.

La primera en llegar es Aera: es muy tímida y suavecita. Casi ni se nota. Uno se da cuenta que llegó porque se ven pelusitas en el aire, de los panaderos y los álamos… y es que este es su gran pasatiempo: hacer remolinos y jugar con ellas.

Después aparece Ciclón, que se especializa en hacer cantar árboles. Ha logrado formar un gran coro de álamos. Sus ensayos se pueden escuchar en la noche: después de muchas discusiones decidieron que éste es el mejor horario, porque no hay ruidos que molesten. Y por eso, de día, se duermen parados.

Trombo es más bien malhumorado: sopla caliente y levanta tierra por donde pasa (si te hace picar las piernas ¡mejor!). Es él quien pone de mal humor a la gente con sus modales groseros. No hay que hacerle mucho caso, porque si no terminas peleando con alguien.

A Ventolera le gustan las películas del oeste y juega con los cardos rusos atravesándose con ellos en la ruta.

A Nevo todos lo quieren porque es fresquito, y encima a veces viene con lluvia de regalo.

Así va pasando el tiempo y empiezan a irse de a uno, hasta que el último rezagado levanta vuelo  a mitad del verano, y Centenario queda tranquilo otra vez, con alguna que otra brisa pasajera.

Pero… ¿viento? ¡Viento no!... Para eso habrá que esperar hasta la próxima primavera.


                                            Silvana Nichela



1 comentarios:

  1. Qué alegría me da, Luis Alberto, leerte. Y encontrar aquí en ese cuento que no ha acabado, ni colorín ni colorado. Y encontrar a Silvana silbar el viento y todos sus caracteres. Me ha gustado mucho. Abrazos para ambos.

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